puedo afirmar que no?
que tu piel y mi piel y su piel
que tu aliento y mi aliento y su aliento
que el placer
que nuestros cuerpos
puedo pensar que no?
que nunca?
sabiendo sobre todo que lo que acontece
depende de lo frágil, de lo efímero
de lo cambiante
que el mañana que deja ver el hoy
y el que será
mantienen una cópula de sombras
y si tu cuerpo y mi cuerpo y su cuerpo
si todo eso
nace de esa substancia inestable
puedo decir que no será lo que no fue?
qué podemos saber hoy de todo eso?
si esa palabra que falta ahora
si esa pregunta que no se hizo
si esa respuesta
qué?
lo que hay ahora
es esa cama en la que no sabemos
y lo que parecía alguna vez
y el silencio y la sombra
porque no sé lo que siente tu piel
ni lo que ven tus ojos
ni qué pensás antes del sueño
ni qué te corta la respiración
nada cierto ahora
ni la decepción
ni el goce
apenas esto:
el gato de schrödinger
y la caja cerrada
lunes, 4 de junio de 2012
viernes, 18 de mayo de 2012
UNA VEZ CONOCÍ A UN HOMBRE
Hay escritores y escritores
Hay restoranes y restoranes
Hay escritores que son como los
restoranes
Con cocina a la vista
Y escritores que no
Pero el trabajo de los cocineros en la
trastienda es
Considerablemente más entretenido
Este hombre no mostraba su cocina
Lo que no significa
Que no pasara mucho tiempo en ella
Simplemente
No era un agrimensor de su poesía
No rompía los juguetes
Para mostrar a otros o a sí mismo los
resortes
Le interesaban más las preguntas
Por usar una palabra que es casi un
insulto
Filosóficas
Y yo conocí a este hombre una vez
Reía sabiendo
Que la risa encierra una verdad que no
pide permiso
No hubiese sido justo
Que la muerte lo emboscara
Haciendo o deshaciendo las valijas
Sólo podía morir así
En el camino
viernes, 4 de mayo de 2012
RUIDOS
Descripta más o
menos directamente la situación es la que sigue. La puerta que da privacidad al
inodoro me separa del único interruptor que activa la luz de todo el baño de hombres de la oficina. Quedo
entonces a merced de que quien entre a usar el mingitorio o el lavatorio apague
la luz por costumbre al salir, dejándome sin querer a oscuras. Hacerse notar se vuelve en ese contexto una
necesidad. Sin embargo, no articulo en ese momento palabra alguna. Para
comunicarme con quien está del otro lado de la puerta echo mano del desodorante
de ambiente o del rollo de papel, o de cualquier otro objeto que a través del
ruido que logre hacer con él me baste para transmitir mi mensaje, que es
siempre el mismo: estoy acá adentro, no apagues la luz al salir. La razón por
la cual uno prefiere realizar esas maniobras que tienen algo de ridículo y de
patético en vez de apelar lisa y llanamente a la propia voz es el pudor. Una versión
indirecta del pudor, donde lo que se oculta no es, como en otras situaciones,
lo íntimo, o no solamente eso al menos. Es
el pudor que lleva a ocultar la identidad que la articulación de la voz
delataría. El mismo pudor de quienes suben a Internet videos que exponen su
sexualidad a la vez que ocultan cuidadosamente su cara. Algo me hace pensar que
este pudor opera en otros ámbitos que también son íntimos aunque no sean
fáciles de localizar anatómicamente. Que también la voz o la expresión directa son
determinadas veces una forma de delatarse, de ponerse en evidencia cuando se
trata de los sentimientos, esos mismos que la televisión mercantiliza con
facilidad. Que hay una intimidad de los sentimientos que esas veces el pudor nos impide
decir lisa y llanamente, y echamos mano de rodeos y señales y ruidos.
jueves, 19 de abril de 2012
DEMONIOS Y CEREMONIOS
Hay, a grandes rasgos, dos tipos de personas: demonios y ceremonios. No se trata aquí de posiciones existenciales ni de la propiedad de los medios de producción, es algo más sencillo. A modo de definición podríamos decir que, mientras que el ceremonio tipo, para ir de A a D, necesita atravesar primero B y C, el demonio tipo va a los saltos. Dos músicos tienen que reunirse en el estudio de grabación para grabar juntos. El primero llega un par de horas antes, estudia lo que va a ser objeto de grabación, se concentra en el trabajo. El otro llega un poco tarde, con alguna copa de más, listo para grabar. Son dos ejemplos claros de ceremonio y demonio, respectivamente. Claro que la riqueza de la posibilidad humana es vasta e irreductible a fórmulas binarias y la realidad ofrece matices, grados intermedios. Hay demonios con algo de ceremonio y ceremonios con algo de demonio, hay ceremonios que se quieren demonios y demonios que se quieren ceremonios, hay demonios y ceremonios que no responden adecuadamente a su naturaleza y un largo etcétera. Eso y que ninguna conclusión o aplicación significativa se pueda derivar todavía no deben disuadirnos, sin embargo, de preservar la distinción.
miércoles, 18 de abril de 2012
DOS ESCENAS
Una es una escena de una telenovela
brasilera. Dos sicarios deben terminar con el líder del Movimiento Sin Tierra.
Llegado el momento le dan alcance, el hombre no tiene escapatoria, ellos van a
caballo y él a pie. En una de las calles internas de una plantación, o quizás
un surco o una zanja, el hombre cae al suelo. Los asesinos lo observan desde
arriba de los caballos. El hombre, a su vez, los mira desolado, sus ojos claros
abiertos a lo irremediable. Nada se interpone entre el hombre indefenso y los
disparos. Los jinetes obtienen la sangre y la muerte que han ido a buscar.
La otra escena es de una película
estadounidense. Dos hombres violan a una mujer y le advierten que van a matarla
si los denuncia con la policía. Ella no se deja amedrentar y hace la denuncia.
Ellos se enteran, van a buscarla y la asesinan. Aquí el paisaje es suburbano y
no rural, nadie anda a caballo, no hay una mirada desgarradora que se grabe en
la memoria. Y sin embargo, frente a dos extremos posibles (la súbita bala que
atraviesa absurdamente una cabeza en el nihilismo de la impunidad o la urgencia
de la pura acción; la muerte digna del que aunque siente la vida yéndosele del
cuerpo sabe cumplida su tarea y se enorgullece del sacrificio realizado), las
dos escenas plantean la misma inquietud, que no es absurdo ni heroísmo trágico:
la brutalidad incómoda del crimen sin escollos, la trayectoria recta de lo
excecrable.
viernes, 13 de abril de 2012
GRISES
El momento en que el arte olvida sus orígenes artesanos para investirse de cierto prejuicio aristocrático. El albatros de Baudelaire en medio de ese olvido, con toda la señoría de saberse majestuoso en el aire y torpe sobre la cubierta del barco, porque esa torpeza del abajo no hace sino confirmar y mantener la pureza majestuosa del arriba. Ese momento, decía, ese olvido, ese albatros, y preguntarme si la necesidad de lo que los libros llaman “experiencia estética” golpea la puerta de todos, o si hay por el contrario un nuevo olvido, menos severo que el otro, o quizá más, y que genera grises.
martes, 27 de marzo de 2012
TUS OJOS
Tus ojos son una provincia del misterio,
famosa por sus flores y sus amaneceres,
anhelada por peregrinos que imploran la certeza
de que la vida sigue a pesar de todo.
En el centro del cielo estrellado están tus ojos,
cernidos sobre las víctimas del naufragio,
guiando la supervivencia hacia la vida.
Y yo, que apenas sé del mar,
me siento, sin embargo,
capaz de deshacer el tiempo y la distancia
tan sólo para verlos y ser visto
por vos.
famosa por sus flores y sus amaneceres,
anhelada por peregrinos que imploran la certeza
de que la vida sigue a pesar de todo.
En el centro del cielo estrellado están tus ojos,
cernidos sobre las víctimas del naufragio,
guiando la supervivencia hacia la vida.
Y yo, que apenas sé del mar,
me siento, sin embargo,
capaz de deshacer el tiempo y la distancia
tan sólo para verlos y ser visto
por vos.
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